Como los españoles no tenemos otras preocupaciones y necesidades para salir de esta asfixiante situación en la que nos ha metido este moribundo gobierno por el que seguimos manejados, el cual por cierto no tiene la vergüenza torera que se necesita, ni la más mínima intención de echar una mano y ayudar a sus nuevos sucesores en el poder aunque sean del bando contrario durante este tiempo que les queda para hacer el cambio de timonel, al menos para intentar, que empecemos a salir de este sin vivir por el que todos los ciudadanos estamos pasando, sigue con sus retorcidos ideales, demostrados desde el primer momento en que tomó el cargo de esta ruinosa nave sin rumbo que deja (si Dios no lo remedia) camino del desguace.
No conoce más ideales que la prepotencia, el recelo y el desprecio de todo aquello que no comulgue con las siglas de la rosa que son las de su propio partido, pero claro, también debemos de tener en cuenta que por los de la acera de enfrente y por los “fachas” del Franquismo como ellos suelen calificarlos, perdió a su abuelo en la contienda Nacional.
Para él, lo más importante siempre fue: el rollo de las nacionalidades, las banderas, los idiomas, las imágenes y símbolos católicos, papeles para todos, el cambio del nombre de las calles que hacen referencia a personajes no actos según su parecer, eliminación de monumentos de los caídos, la legalización del matrimonio homosexual, las mujeres de vida alegres, los Cerolos y como no, la ESGAE, oscuro ente en la que se refugian no pocos "artistas" y vividores de la farándula, que ahora han resultado ser otro grupo de los mayores estafadores de España.
Y por si todo esto no era suficiente y bastante, el Sr. ZP, al final aprovechando los últimos coletazos de su mandato, con su empecinamiento sobre la pesadísima memoria histórica, que no es otra cosa que crear rencillas y tristes recuerdos entre los españoles, ahora quiere poner patas arriba la basílica del valle de los caídos para terminar de una vez para siempre con parte de la historia de España, haciendo desaparecer la tumba del tan odiado por él y todos sus seguidores, Caudillo de España, algo que ha llevado en su escasito cerebro desde el momento que pisó el felpudo de La Moncloa.
Señor Zapatero: ¿Hata cuando piensa Ud. seguir haciéndo daño al conjunto de los españoles para saciar su sed de venganza? Cuanto me gustaría que al profanar el mausoleo y sacar de la tumba donde descansan sus restos, abriese los ojos y les mirase fijamente a la cara. Estoy seguro que tanto Ud. y más de uno de esos valientes que le acompañan en caso de que no cascaran en el momento de un infarto se deshidratarían por diarrea sin remedio, ya que por el mero hecho de enfrentarse con los recuerdos, estarían meses soltando residuos por su tubo de escape, pero seguro que al menos Ud. lo sufriría gustoso por haber conseguido aquello por lo que tanto lucho con tanto ahínco y perseverancia.
Espero y deseo que Dios y el muerto allá donde se encuentre se lo tendrán en cuenta.
Clavaíto clavaíto a Don Erre que Erre.

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